“No queremos todo regalado, queremos tener empleo”

 

El 5 de mayo quedé sorprendido por la cantidad de jóvenes que marcharon en Tumaco, nunca había visto tantos estudiantes en una marcha similar.

Resalto con la piel erizada que no hubo absolutamente nada de violencia, el tono fue absolutamente pacífico y hasta festivo, con cantos, bombos y ritmos del Pacífico. Los jóvenes que marchaban no eran ni terroristas, ni vándalos, eran estudiantes de estratos humildes, personas de bien, personas pacíficas, que decidieron ejercer su derecho a la legítima protesta.

Quise entender por qué esta vez en Tumaco los jóvenes salieron a marchar y en vez de guiarme por mi imaginación, por lo que dice la gente o lo que dice Caracol o RCN, decidí acercarme uno por uno a más de 50 jóvenes y preguntarles, y estas fueron sus respuestas:

“Yo creo que no estamos aquí solo por la reforma tributaria, esa fue como la gota que colmó el vaso, estamos aquí porque en Tumaco nos tienen en el abandono, no hay oportunidades para los jóvenes, más de un 70% de desempleo es terrible, los jóvenes no queremos que nos regalen nada, queremos oportunidades para trabajar, pero no las hay, y así a muchos solo les queda trabajar de mototaxistas ganando una miseria, ¿debemos conformarnos con eso?”.

“Yo marcho porque estoy cansada de que por miedo mis padres nunca hayan reclamado sus derechos, ellos por miedo a reclamar, aceptan que en Tumaco no tengamos alcantarillado ni agua potable, aceptan que la educación sea de pésima calidad, aceptan esta enorme corrupción. Mi madre hoy me dijo, -No salga mija, mire lo que está pasando-. Pero yo le dije, -mamá, yo lo sé, sé que están matando a jóvenes que protestan, pero entienda que si soy indiferente todo va a seguir igual en Tumaco y en Colombia, déjeme ir, hágalo por mi futuro -.  Los que estamos aquí marchando no apoyamos la violencia solo exigimos que nuestra generación no tenga que seguir viviendo en esta corrupción y en la politiquería que nos tiene en esta miseria”.

“Estamos cansados de aceptar con resignación la situación que vivimos en Tumaco, el edificio de nuestra Universidad de Nariño se está cayendo, pero lo peor es que tenemos muy pocas carreras para escoger, yo quería estudiar psicología pero como UDENAR no la tiene en Tumaco tuve que escoger sociología, y además hay muy pocos cupos para el número de jóvenes que quieren estudiar, pedimos mayor inversión en educación, ¿es mucho pedir? Marchamos por nuestro derecho a estudiar, por una educación de calidad, porque el sistema educativo en Tumaco es de los peores del país”.

“Yo decidí unirme al Paro Nacional no únicamente por la reforma tributaria, ese sí fue como el detonante, pero yo lo que pido es que se acabe la corrupción, porque dinero sí hay en Colombia, solo que los políticos se lo roban, y vivimos en el segundo país más inequitativo de América. Solo un ejemplo, en Tumaco tenemos la Universidad del Pacífico que está totalmente abandonada y en ruinas debido a la corrupción. ¿Eso es justo? ¿Eso es lo que nos dan a los jóvenes?”.

Así, las tres peticiones más repetidas fueron:

Educación de calidad, acceso a la salud y empleo para los tumaqueños.

Otro reclamo fue que en Tumaco se pueda vivir en Paz y sin violencia. “Pedimos que se acabe la violencia, pero no con más represión ni más Fuerza Pública, porque eso no soluciona los problemas estructurales, sino con inversión social, con empleo, salud y educación, con más canchas deportivas y espacios para el tiempo libre para los jóvenes.”

“Otro reclamo que hacemos es que el Gobierno no fumigue nuestro territorio con glifosato, porque matan también el coco, el cacao y el pancoger, si nos quitan la agricultura ¿qué nos queda? Moriríamos de hambre”. Ante la Alcaldía hicieron una solicitud a la alcaldesa María Emilsen Angulo de pedir públicamente al Gobierno Nacional que no fumigue Tumaco.

 “Yo pido que nos escuchen y no nos maten. Lo que vivimos estos días en Colombia es una auténtica censura, igual que la de Venezuela, los noticieros nacionales no cuentan lo que los jóvenes pacíficos de Tumaco y otras ciudades estamos pidiendo. Solo hablan de los vándalos, que muchas veces vemos que son personas infiltradas para deslegitimar nuestras peticiones. Por favor no nos maten, solo pedimos ser escuchados”.

¿Les parecen injustificadas estas peticiones de los estudiantes? ¿Creen que no se justifica su protesta? ¿O más bien ellos están reclamando lo que nosotros deberíamos haber hecho hace años?

Se abre una nueva época en Colombia, donde ya no podemos argumentar que el problema de todo son las FARC o la violencia. Es nuestro deber escuchar con mucha sinceridad los legítimos reclamos que hoy hacen nuestros jóvenes sin estigmatizarlos. Ellos son nuestro futuro, pero hoy también son nuestro presente y nos están dando ejemplo y llenando de esperanza.

Equipo de la Comisión Interétnica de la Verdad de la región Pacífico – CIVP

7 de mayo de 2021

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