Desde la Comisión Interétnica de la Verdad del Pacífico reproducimos este comunicado por considerarlo de gran interés para las víctimas y organizaciones sociales.

COMUNICADO PÚBLICO DE LA RED COLOMBIANA DE LUGARES DE MEMORIA

La Red Colombiana de Lugares de Memoria manifiesta su apoyo a la medida cautelar provisional sobre el Centro Nacional de Memoria Histórica para proteger la colección
“Voces para transformar a Colombia” adoptada por la Jep, porque consideramos que no es posible que la memoria en Colombia continúe al vaivén del gobierno de turno y que
esta se construya al margen de la participación de las víctimas.

Para la Red Colombiana de Lugares de Memoria (RCLM), integrada por 35 lugares de origen de las comunidades, con más de 20 años de trayectoria de trabajo por la memoria,
la verdad y la construcción de una cultura de paz y que hace parte de la Red de Sitios de Memoria Latinoamericanos y Caribeños (RESLAC), es fundamental que una política
de memoria en Colombia esté fundamentada en cuatro principios básicos, que hemos denominado el PASS: Participación, Autonomía, Sostenibilidad y Seguridad; que la
dirección CNMH y del futuro Museo Nacional de Memoria esté integrada en un 70% por organizaciones de víctimas, derechos humanos, la academia y los lugares de memoria
y en un 30% por el Estado; que el museo sea más que un ente centralizado un museo en red o una red de museos de la memoria y que sea una entidad autónoma.

El Centro Nacional de Memoria no está cumpliendo con ninguno de los principios que proponemos, lo que se ha hecho evidente en sus acciones de censura a los contenidos
de la colección “Voces para transformar a Colombia” y en la formulación del futuro Museo Nacional de la Memoria – MNM porque sus acciones evidencian el incumplimiento del
artículo 13 del Decreto regulatorio 4803 del 2011, donde se refiere a las funciones de la Dirección del MNM: “Dirigir y realizar acciones destinadas a motivar, promover y garantizar la participación, en la construcción y gestión del Museo de la Memoria, de los grupos vulnerables, étnicos, género, grupos políticos y demás formas de organización de las víctimas que han sido objeto de persecución en el marco del conflicto armado interno” (Artículo 13. Punto 5).

Es decir que la participación de las organizaciones en el CNMH y en el futuro Museo Nacional de la Memoria – MNM no debe traducirse solamente en poder decisorio cuando
el MNM abra sus puertas, sino como dice el mencionado artículo, participación también en la “construcción” y diseño del museo. Es decir “ya”, desde ahora, en las decisiones
que tienen que ver con su formulación.

Algunos de los lugares que constituyen la Red han aportado documentos escritos, visuales, sonoros y audiovisuales para visibilizar y contar los procesos de resistencia, de construcción social y los hechos victimizantes, esperando que esta contribución permita conocer la verdad, base importante para la reconciliación y la no repetición, y tomar
decisiones unilaterales frente a ellos es negar las normas que sustentan el CNMH.

En este sentido, consideramos que la acción realizada por la Jep no solo tiene que ver con la colección, sino con la necesidad de proteger el trabajo que han realizado diversas
organizaciones en los lugares de memoria porque implican la pluralidad de las voces, el diálogo e intercambio de saberes: académicos, culturales, ancestrales, éticos, espirituales, artísticos y religiosos de comunidades campesinas, urbanas, negras e indígenas de diversas zonas del país. Estas expresiones buscan alimentar la esperanza y representan la riqueza cultural de nuestro país.

Bogotá, 8 de mayo de 2020